¡Otra vez! Cual viles ladrones que se reparten el botín en pleno día y a la vista de todos, los diputados de la LIX Legislatura local se repartieron a su antojo posiciones en el Poder Judicial, al igual que lo hicieron los integrantes de anteriores con instancias como el Instituto Electoral. Y lo hicieron contra lo ordenado por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, luego de que tres magistrados, Jaime Cedeño Coral, José María Magallanes y Joaquín Moreno Contreras –a quienes su avanzada edad, más de 80 años, los obliga a jubilarse–, promovieron un amparo. Los ministros Sergio Valls y Olga Sánchez dictaminaron: “Procede conceder la suspensión para que se mantengan las cosas en el estado en que se encuentran y, en su caso, no se lleven a cabo los actos de designación y toma de protesta y/o instalación o adscripción de nuevos magistrados hasta en tanto no se dicte la sentencia definitiva”. No obstante, los legisladores –que alegarían posteriormente en su defensa que la notificación llegó tarde, cosa totalmente falsa– desacataron la orden y designaron a 12 magistrados y consejeros, y el martes 23 les tomaron la protesta. Así de sencillo… y de atropellado.
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Así pues, los diputados se distribuyeron el pastel del Supremo Tribunal de Justicia (STJ) y del Consejo de la Judicatura de Jalisco: El PAN designó a tres magistrados y dos consejeros; el PRD –Grupo UdeG– se quedó con una magistrado y un consejero, y otro tanto hizo el PRI, aunque junto con Nueva Alianza, que mantuvo en su poder al contralor del Instituto Electoral, nombró a otro magistrado del STJ y a uno más del Tribunal de lo Administrativo. De esta forma, las fracciones parlamentarias crearon cuatro nuevas magistraturas, designaron tres suplencias –las de los magistrados en vías de jubilación– y nombraron seis consejeros. Y lo más sintomático del mal moral que aqueja a la diputación: escogieron a sus cuates, colaboradores y asistentes, bien como magistrados o como consejeros, sin importar antecedentes de ninguna índole. Ya la sociedad sufrirá las consecuencias, tarde que temprano. Si de por sí padecemos una justicia que de vez en vez se vende al mejor postor.
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Con la cantaleta de que entre los aspirantes panistas a la postulación presidencial “soy el único que ha ganado una elección”, el gobernador Emilio González Márquez insiste en que no se bajará de la contienda; insiste incluso en que en que se impondrá a Santiago Creel, Josefina Vázquez Mota, Alonso Lujambio y Ernesto Cordero. Y mientras son peras o son manzanas, Emilio sigue en campaña abierta so pretexto de promover los XVI Juegos Panamericanos. No hay entidad a la que haya viajado –con cargo al erario estatal– en la que no hable de sus propósitos de convertirse en candidato del PAN.
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Hasta hace algunos meses, la señora Peregrina Pérez Martínez cobraba buen salario (unos 26 mil pesos mensuales) como jefa del Departamento de Sistemas en el ayuntamiento tapatío. Desde febrero pasado gana más del doble. Hoy su salario asciende a 56 mil 500 pesos, según consta en la nómina. Y es que, como ya se va a jubilar, le hicieron el favor de cambiarle de nombre a su cargo y ahora, en lugar de jefa de Sistemas, es coordinadora de enlace de Tecnologías de la Información, aunque desempeña exactamente las mismas funciones, afirman trabajadores de la Secretaría de Administración, quienes señalan que “es la suerte de que una de sus hijas –Brenda Miranda Pérez– esté casada con un exregidor y que Fernanda, otra de sus hermana, trabaje en Promoción Social municipal, a cargo de Claudia Delgadillo, quien tiene vara alta con el alcalde Jorge Aristóteles Sandoval”.
Los panistas trajeron al Auditorio Telmex –operado por el Grupo UdeG– a la diputada Josefina Vázquez Mota para que rindiera su informe ante 10 mil personas acarreadas desde distintas latitudes. El senador priista Ramiro Hernández García, quien quiere la postulación por Jalisco, ocupará ese espacio el próximo 2 de septiembre con el mismo fin. ¿Lo llenará? l
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