Estar fuera o dentro de la cárcel es cuestión de óptica; nos lo hace saber el guía que nos acompañará en ese trayecto por microbús hasta la penitenciaría del Distrito Federal, con el fin de presenciar la representación teatral de Ricardo III Versión 0.3. Él es el primer Ricardo III que nos increpa; los otros 13 harán su aparición en el teatro Juan Pablo de Tavira 45 minutos después.
En el camino el guía reta a los espectadores potenciales. Oculta su mirada tras los lentes donde nos vemos reflejados y muestra su risa abierta llena de cinismo e ironía. En la cúspide del poder, con celular en mano, ejerce sus influencias para advertirnos, para convencernos de nuestra culpabilidad y demostrar que él es el rey de la prisión.
Entrar al reclusorio de Santa Martha Acatitla es un largo trámite, y esperar el ingreso al teatro nos permite compartir con otros reclusos y sus parientes que los visitan la expectativa de lo que vendrá: una alfombra roja coronada por un trono blanco estilizado, en la que no transitan luminarias, sino diferentes personajes que halagan a un rey, lo traicionan, llegan al trono y apenas están disfrutando del triunfo, sufren una caída mortal… El ciclo al infinito del absurdo juego del poder.
Ricardo III Versión 0.3, inspirada en la obra teatral de William Shakespeare, es dirigida por Itari Marta y Luis Sierra del foro Shakespeare, quienes retoman algunos fragmentos y parlamentos del original, pero básicamente extraen la dinámica de la obra para crear otra cosa. No hay una historia propiamente dicha, sino un loop (una situación que se repite), encarnado por 13 internos, con variantes que imprimen a cada escena su personalidad. La sensación es de desasosiego, de estar en un callejón sin salida en el que nuestra micro y macro sociedad está inmersa.
El objetivo de Itari Marta y Luis Sierra, señalan, es la profesionalización de la actividad teatral de los internos con los que trabajan (remito al reportaje y entrevistas hechas por Columba Vértiz en estas páginas hace dos semanas). En 2009 estrenaron Cabaret pánico, tomando como pretexto la obra de Alejandro Jodorowski, y causó gran impacto. Se presentó en Santa Martha y también en otros reclusorios.
Para 2011 prepararon el montaje de Ricardo III Versión 0.3 durante nueve meses. Leyeron y analizaron el texto de Shakespeare, y las 11 personas que interpretarían Ricardo III, conducidos por los directores, realizaron diversas improvisaciones. El resultado de ahora es alentador pues consiguen una puesta en escena integral, con una estructura sencilla y eficaz. Los actores tienen una fuerza energética que llega al espectador, sus personajes son ellos mismos en una situación específica, se habla de reinos y castillos, pero de lo que trata les compete, desde una visión universal se arraiga en lo más cotidiano de nosotros.
En Ricardo III Versión 0.3 utilizaron las percusiones para introducir, enfatizar y dar tensión a la obra. Los aditamentos del vestuario fueron hechos por ellos mismos con material reciclado dándole una estética llamativa.
La compañía de teatro de Santa Martha Acatitla está en proceso de solidificarse. Con Cabaret pánico primero y Ricardo III Versión 0.3 inician su repertorio. Afortunadamente la obra puede ser vista tanto por gente externa como por los mismos reclusos y sus visitas, lo cual da la posibilidad de que el teatro pueda ser disfrutado por gente que tiene poco acceso a él. Al finalizar la función los actores respondieron preguntas de los asistentes. Y al preguntarles qué sentían cuando actuaban respondieron con contundencia: libertad.








