MÉXICO, D.F., 20 de julio (apro).- Si en las anteriores películas no importaba la trama, en esta menos, ya que los Transformers se colocaron de nueva cuenta en segundo plano, sin mencionar que la historia de Sam Witwicky (Shia Labeouf) es totalmente predecible.
¿Qué es lo que importa? ¿Los chistes entre el reparto, las escenas de acción, la destrucción de edificios y, por supuesto, el atractivo visual, la sustituta de Megan Fox como galana del protagonista, o sea la despampanante Rosie Huntington-Whiteley?
Transformers: El lado oscuro de la Luna gira en torno de un adelanto tecnológico creado por un ex líder Autobot llamado Sentinel Prime, quien en plena guerra entre Autobots y Decepticons decide huir de Cibertron con dicho artefacto para intentar ganar la guerra, pero por desgracia su vehículo impacta en la Luna.
Cuando eso ocurre, en la Tierra corren los años 60. Estados Unidos detecta el choque y, en aras de ganarle a los rusos, apresura la llegada a la Luna para apoderarse de lo que sea que se haya estrellado contra nuestro satélite natural.
El mentado choque es considerado un secreto de Estado, pero, como era de esperarse, el secreto saldrá a la luz y de nuevo pondrá en peligro a la humanidad. Los únicos que podrán rescatarnos serán los Autobots, que por supuesto contarán con la colaboración de Sam Witwicky, quien parece ser el único humano pensante en la cinta.
Transformers 3, dirigida otra vez por Michael Bay, es una mera curiosidad hollywoodense, pues nos gana el morbo de ver una súper producción, pero al final resulta poco entretenida y no aporta nada, ni siquiera su extraño discurso antibélico, donde los Autobots nos piden que les dejemos a ellos la protección de la Tierra. Y si bien abogan por la libertad y la paz, se entiende que es necesario luchar por lo que se quiere.
Para rematar, los Autobots nos piden que les dejemos a ellos “la chamba” en todos los sentidos, ya que no sólo luchan contra los enemigos de Estados Unidos, sino también con los Decepticons.
Supongo que el mensaje es que confiemos en la tecnología, pero sin olvidarnos de nuestros valores o algo así… O quizá no importa, y el chiste es ver cómo se utilizaron millones de dólares para generar semejante derroche tecnológico.
La incursión de grandes actores como John Malkovich, Frances McDormond, Patrick Dempsey, Ken Jeon (¿Qué pasó ayer?) y la reaparición de John Turturro resulta un detalle curioso.









