El fallecimiento reciente de Humberto Armas, impulsor del Festival Internacional Clown desde 2009, reactivó la preocupación de la comunidad artística tapatía por la precariedad en la que se encuentra inmersa. Los agremiados lamentan que sean ellos quienes carguen con los gastos funerarios cada que muere algún compañero por la falta de apoyo institucional. Sin embargo, Carlos Sánchez Quintero, director de actividades culturales de la Secretaría de Cultura, alzó la voz y propuso la creación del Fondo de Apoyo Social y Económico para los “agentes del sector cultural”.
Durante los últimos cuatro años la comunidad teatral tapatía se ha enlutado no sólo por la desaparición de destacados actores y artistas, sino por la falta de apoyo institucional en la que se desenvuelve el gremio. La mayoría de ellos no sólo laboran por su cuenta, sino que también carecen de sueldos fijos y de un sistema de protección social.
La muerte de Humberto Armas, fundador del Festival Internacional Clown que se realiza cada año a partir de 2009, causó conmoción entre sus colegas y amigos y puso en evidencia una vez más la precariedad en la que están inmersos los teatreros. Y aun cuando los familiares de Armas pidieron no hablar sobre su deceso ni las causas, trascendió que se gastaron 17 mil pesos en su sepelio, que sufragaron los amigos.
Lo mismo sucedió cuando murieron los titiriteros Leonardo Santillán y su esposa Jaquelina Franco, así como los actores Christian Katapú y Arcelia Maisterrena. Pero llama la atención el caso de Armas, quien esperaba que el gobierno federal le liquidara, por medio de la Secretaría de Cultura de Jalisco (SC), los 150 mil pesos que le debía por la realización del Tercer Festival Internacional Clown, celebrado en mayo último en el Instituto de Cultura de Zapopan.
Desde el principio todo se complicó. Tres días antes de su inauguración, el evento estuvo a punto de ser suspendido, pues el ayuntamiento de Lagos de Moreno informó que no pagaría la suma prometida. Ante la falta de pago, el propio Armas escribió en su cuenta personal de Facebook:
“Una disculpa pública a las compañías, clowns, colaboradores y personas a las que no hemos podido pagar su participación en el Festival 2011, debido a la BUROCRACIA engorrosa que no permite que el cheque de SC esté listo… A casi dos meses de terminado el festival, seguimos esperando…”.
Humberto Armas, quien había cumplido 29 años el pasado 16 de marzo, actuó en las obras Fin de partida y Esperando a Godot, bajo la dirección de Sara Isabel Quintero, y aun actuaba en la recién estrenada La fe de los cerdos, dirigida por Luis Manuel El Mosco Aguilar en el Teatro Experimental de Jalisco.
Una asignatura pendiente
El mismo viernes 1, durante la clausura del foro “Cultura en Jalisco, responsabilidad de todos”, organizado por la comisión de Cultura del Congreso local, Carlos Sánchez Quintero, director de actividades culturales de la SC, propuso la creación del Fondo de Apoyo Social y Económico.
De acuerdo con el funcionario, el propósito de ese fondo es “que permita generar las condiciones de protección a este sector de la población (la comunidad de teatreros) que se desempeña en condiciones laborales especiales”.
Propuso también adicionar un título a la Ley de Fomento a la Cultura que se denomine Fondo de Apoyo Social y Económico para los Agentes del Sector Cultural del Estado de Jalisco, así como la creación de un fideicomiso público, pero sobre todo convocar a los agentes culturales de la entidad para que puedan “acceder a las prestaciones previstas en la ley, como servicio médico, apoyo para el retiro y apoyo ante contingencias”.
A través de ese fondo, agregó Sánchez Quintero, se podrán sufragar los gastos de una casa de asistencia para los agentes del sector cultura del estado. El fideicomiso contará con recursos presupuestales y donativos de personas físicas o morales, incluidas herencias de connacionales y extranjeros.
Por lo que atañe al consejo técnico del Patrimonio Cultural del estado, sus integrantes deberán realizar un registro de los agentes culturales de Jalisco que, dijo, “será un instrumento de promoción fundamental para el otorgamiento del apoyo (a sus afiliados)”.
Sánchez Quintero aprovechó para recordar que en octubre de 1980 la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) propuso en su asamblea de Belgrado “una serie de recomendaciones relativas a las condiciones laborales de los artistas en el mundo”; aunque admitió que “hasta la fecha no se han generado las disposiciones legales para llevar a cabo esta asignatura pendiente en nuestro país”.
Corresponsabilidad
El dramaturgo Gabriel Bárcenas Castellanos admite que son “innumerables” los casos de artistas de diversas disciplinas que fallecen o sufren accidentes graves sin contar con algún tipo de seguridad social.
“Incluso algunas instituciones culturales tienen trabajadores bajo el régimen de honorarios que han sufrido percances y quedan en la indefensión del servicio médico”, dice a Proceso Jalisco el integrante del grupo de teatro para niños Arlequín.
Sin embargo, Bárcenas sostiene que los artistas no deben considerarse privilegiados, pues tienen la obligación de procurar su propia seguridad y velar por su salud.
–En su opinión, ¿qué obligación tendrían las instituciones de protección social con respecto a los artistas?
–El Estado debe garantizarles el acceso a la salud… Lo que me parece un exceso es el trato preferencial hacia los actores de la cultura.
Y pone un ejemplo. Dice que un paletero tiene el mismo derecho que un artista en materia de protección y seguridad social; todos pagamos impuestos, aunque no lo parezca, puntualiza el entrevistado.
–¿Cómo cree que se podrían crear estrategias para ofrecer seguridad social y seguros de vida a los artistas?
–Hay que ser corresponsables. Hay que crear una mutualidad para que paguemos como derechohabientes independientes ante el IMSS…. Quienes nos dedicamos a esta actividad podemos destinar una cantidad de dinero para esta prestación. El asunto es que no lo prevemos debido a que el artista, en el fondo, no está consciente de que esta parte de su administración también le significa ser profesional.
“En todo caso, las empresas que compran servicios –porque lo que el artista brinda es un servicio–, deben exigir al artista contratado algún tipo de seguro médico. Eso redundaría en una cultura real de profesionalización artística.”
–¿Algún funcionario ha mostrado interés en este tema?
–En el Consejo Estatal para la Cultura y las Artes (CECA) se ha discutido el asunto. Durante la gestión de Martín Almádez, por ejemplo, se solicitó a una aseguradora un presupuesto para crear la mutualidad con un pago anual de 100 pesos y un fondo etiquetado por la SC para la aseguradora.
La Dirección de Actividades Culturales, a cargo de Carlos Sánchez Quintero, es la que ha estado gestionando ese tipo de apoyo. Ignoro cómo lo hace y en qué consiste, dice Bárcenas.
No obstante, insiste, lo fundamental es que la comunidad artística tenga acceso a los servicios médicos; pero si persiste el paternalismo jamás creceremos.
“Sabemos las reglas del juego: si te dedicas a actividades culturales y viajas o te trasladas y ganas dinero, con administración puedes pagar algún tipo de seguridad. ¿Cuánto cuesta la seguridad anual en el IMSS: 3 mil pesos? ¿Cuánto percibe por su trabajo el artista? ¿Será capaz de distraer una cantidad como la mencionada para tener algo de seguridad?
“En nuestra sociedad del libre mercado, no queda más que el artista sea responsable de su profesionalización, y esto implica una administración donde destine parte de los recursos para sus gastos médicos. Vuelvo a lo del principio: ¿el artista está por encima de los demás oficios?”, sostiene el dramaturgo.
El actor, dramaturgo y director de teatro Guillermo Covarrubias dice que si bien los fallecimientos de sus colegas son lamentables, es peor cuando los vivos aprovechan la situación para beneficiarse.
Coincide con Bárcenas en que los artistas deben procurar su protección: “Todos estamos expuestos a situaciones así. Pero si optamos por emplearnos por nuestra cuenta, creo que no es obligación de una institución asegurarnos. Y así como nos procuramos dinero para nuestros placeres, creo que debemos buscar nuestros propios seguros médicos y de vida”.








