No tuve antecedentes artísticos en mi familia. Sin embargo, mis padres me inculcaron un amor desmedido por México y un respeto profundo por los valores humanos. Perteneciente a una típica familia mexicana, tuve una educación convencional. Mi carácter, rebelde por naturaleza, me llevó desde niño a cuestionar mi entorno y las condiciones sociales de mi país y del mundo. Soñador y romántico, soñaba con aportar algo al mundo.”
“En la vida moderna estamos expuestos continuamente al estrés. Llegar a un lugar y disfrutar de momentos de paz resulta gratificante. Después de trabajar 12 o 14 horas diarias, un espacio de tranquilidad puede generar el momento más creativo del día. Esos momentos y espacio son una parte esencial de mi vida. No puedo separar arquitectura y felicidad.”
“Los arquitectos somos resultado y no razón de la sociedad. Nos debemos a ella; nunca hemos de olvidar que la primera responsabilidad del arquitecto es con la sociedad, no consigo mismo o con su profesión. Debemos servirla auténticamente y poner su felicidad por encima de nuestros egoísmos y posturas personales.”
“Las escaleras son una aventura. Nos indican un camino, pero no siempre el destino. Son una oportunidad de juego de color, luz, misterio y movimientos.”
“Muy pocas emociones son tan reconfortantes como estar con nosotros mismos. En esos momentos, el amor y la imaginación alcanzan los niveles más altos. La arquitectura debe proporcionar el marco adecuado para esa parte tan importante de nuestra vida.”
“La buena arquitectura tiene alma. Hay edificios que nos hablan y permanecen dentro de nosotros para siempre. Sin importar su tamaño, su uso o su forma, hay obras que regalan alegría y espiritualidad a nuestras vidas.”
“Hay un conflicto entre creatividad y tiempo: La creatividad es infinita, el tiempo es limitado.”
“Los espacios arquitectónicos deben ser capaces de estimular la fantasía de quienes la habitan o hacen uso de ellos. Es muy importante que cada persona vea y goce la arquitectura de una manera diferente. Un arquitecto es un hacedor de sueños.” l
*Del libro Legorreta. Obras recientes: 1997-2003. Editado por Area Editores. México, 2003. 15 mil 500 ejemplares.








