Fuente de un sinnúmero de conflictos desde la instalación de su primera línea –por su alto costo e insuficiencia, por los conflictos viales y vecinales que desató, por los pleitos que generó con transportistas privados…–, el Metrobús amenaza ahora al Centro Histórico. Vecinos y comerciantes se dicen dispuestos a enfrentar “con todo” el proyecto de la línea 4, puesto que, afirman, atenta contra el patrimonio histórico y el comercio de la zona.
El Proyecto Metrobús concebido por el gobierno capitalino para el reordenamiento del transporte y la recuperación de espacios públicos en la ciudad ha sido objeto de duras críticas por su inadecuado funcionamiento, así como por los numerosos accidentes en que se han visto involucradas sus unidades.
Si en la construcción de las tres primeras líneas hubo muestras de descontento por parte de la población, ahora la línea 4 enfrenta una fuerte oposición de organizaciones vecinales y, sobre todo, de comerciantes que ven afectados sus intereses.
En entrevista con este semanario, el director general del Metrobús, Guillermo Calderón, dice que la Ciudad de México es una de las pocas metrópolis del mundo que no tienen conexión directa entre un transporte colectivo y su Centro Histórico. Añade que la línea 4 será “un gran articulador de viajes” hacia este punto de la capital a partir de tres grandes puertas: el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), San Lázaro y Buenavista.
Explica que como parte del corredor Centro Histórico-San Lázaro-Aeropuerto, la línea 4 abarcará 27.3 kilómetros de forma bidireccional, contará con 30 estaciones y cuatro terminales: la 1 y 2 del AICM, Buenavista y San Lázaro.
Se pretende –abunda– que esta línea transporte a 47 mil pasajeros por día, que incentive la afluencia de turismo en la zona y que contribuya a la reducción de gases de efecto invernadero.
Sin embargo, las bondades del proyecto no bastan para convencer a comerciantes de distintas organizaciones a quienes el jefe de Gobierno, Marcelo Ebrard, ya les advirtió, el pasado 29 de junio, que la obra no se detendrá.
“No cambiará el trazo de la línea 4 del Metrobús. No quieren que pase porque afectará a los comerciantes. Hay disposición y diálogo, pero el trazo no se moverá”, aseguró. Además, aclaró que no realizaría un referéndum porque, desde su punto de vista, su gobierno no está obligado a hacerlo.
Integrantes de diversas organizaciones vecinales y de comerciantes criticaron la postura de Ebrard, que calificaron de intransigente y anunciaron que están dispuestos a enfrentarla.
Los líderes de dos de esas organizaciones son quienes encabezan la estrategia ante los medios: Teresa González, de la Unión de Vecinos y Comerciantes de la Poligonal del Centro Histórico, y María Juárez Flores, de La Unión de Comerciantes Establecidos de la Merced.
A la protesta también se han sumado el Frente de Vecinos y Comerciantes del Centro Histórico, representado por Luis Figueroa; la Unión de Comerciantes Establecidos en Ayuntamiento y República de El Salvador, liderada por Yosef Portnoy, así como la organización Alguien Tenía que Decirlo.
El martes 12, todos ellos se reunieron para realizar un Foro Ciudadano de Información acerca de la línea 4, en la plaza de Santo Domingo, por donde cruzará el Metrobús.
Ahí, Teresa González anunció que, en su carácter de consejera ciudadana en la delegación Cuauhtémoc, solicitará el apoyo de los consejeros de las secciones I, II, III, IV, V y VIII del primer cuadro de la ciudad para promover una consulta ciudadana ante el Instituto Electoral del Distrito Federal (IEDF).
Según ella, el artículo 47 de la Ley de Participación Ciudadana faculta a los consejeros ciudadanos a realizar una consulta entre habitantes y comerciantes que cuenten con más de seis meses de antigüedad en la zona.
El planteamiento de someter a consulta la construcción de la línea 4 fue acogido por el grupo parlamentario del PRI en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), en particular por la diputada Alicia Téllez Sánchez.
La legisladora exhortó al jefe de Gobierno a detener las obras de la línea 4, en tanto no salgan los resultados del referéndum “y si la consulta arroja que los ciudadanos y vecinos no la quieren, acate la voluntad de los mismos y se desista de hacerla”.
Entre los argumentos esgrimidos por las organizaciones opositoras a la obra es que ésta afectará edificios coloniales y distintas calles donde existen monumentos y vestigios arqueológicos.
Por su parte, el director del Metrobús asegura que ese es otro mito creado por los comerciantes. “Esa es Teresita González, ella maneja comerciantes y tiene otros intereses. No se va a afectar ningún monumento, este tipo de obras ya se han hecho en todas las calles que vemos ahora sin cables y con adoquines ¿qué construcción se cayó? Ninguna”, afirma.
Permisos a medias
De acuerdo con información contenida en el sitio www. transparenciametrobus.df.mx, la empresa encargada de construir el corredor vial de la línea 4 es Gami Ingeniería e Instalaciones S.A. de C.V., con un presupuesto de 315 millones 324 mil 178 pesos. Sin embargo, se indica en el portal, hasta ahora no se cuenta con una compañía que supervise las obras debido a que la licitación para este fin fue declarada desierta el pasado 26 de mayo.
Calderón afirma que el proyecto cuenta con el visto bueno del Instituto Nacional de Antropología e Historia, así como con el estudio de impacto ambiental; sin embargo, en ésta se especifica que no se cuenta con el proyecto definitivo de estaciones y adecuaciones requeridas para el tramo de Héroes de Nacozari a las terminales 1 y 2 del aeropuerto.
Al respecto, la Dirección de Evaluación e Impacto Ambiental, de la Secretaría del Medio Ambiente del Gobierno del Distrito Federal, resolvió en abril pasado –SMA/DGRA/DEJA/002022/2011– que la dirección del Metrobús no podrá iniciar obras del tramo que llegará hasta la terminal 1 y 2 del aeropuerto hasta que presente los planos del proyecto geométrico y estaciones, el levantamiento forestal y el plan de manejo de residuos. Además, en el documento se establece una longitud de trazo de la obra de 21.5 kilómetros y no de 27.3 kilómetros, como señala el proyecto original de la Dirección General de Metrobús.
A pesar de las protestas que realizan los comerciantes casi todos los días, las obras comenzaron el lunes 4 y no han cesado. En la calle de Juan Cuamatzin, en el corazón de la Merced, los locatarios y empleados ya resienten el impacto de la construcción.
Mayoristas de utensilios de cocina, jarciería y plásticos, entre otros, afirman que sus ventas han disminuido hasta 50% y temen que, de seguir así, empiecen los despidos de empleados.
María Juárez Flores, representante de unos 500 comerciantes establecidos, dice que los clientes no tienen dónde estacionarse y los estacionamientos de la Merced están llenos de comerciantes ambulantes.
Afirma que ya se ha sentado a dialogar con las autoridades del gobierno, pero “lo único que hacen es darnos una terapia de convencimiento.
“Dicen ellos que el Metrobús va a traer bienestar social, pero aquí también está una sociedad y el bien común es la economía de la zona para que todos subsistamos de ella. ¿Eso no es un bien común, nuestra fuente de trabajo?”, cuestiona.
Asegura que le propusieron al gobierno que se cambiara la obra hacia General Anaya, Fray Servando o Zoquipa, lo cual beneficiaría a los estudiantes de la Preparatoria 7, pero no resultó. “Nos dijeron que la obra se va a hacer, el trazo se va a llevar a cabo tal y como está”, apunta.
Visiones opuestas
Para María Juárez, la línea 4 es un capricho del jefe de Gobierno porque los técnicos que fueron a tomar medidas a la calle de Juan Cuamatzin dijeron que los carriles no caben y que tendrían que “rasurar” las banquetas.
“La Merced es un mercado de tradición, el más grande de Latinoamérica. Es una zona de trabajo donde transita gente con sus diablitos. Cuando venga el Metrobús, la gente no va a poder pasar y la zona perderá su encanto popular”, lamenta Juárez.
El Consejo de Asociaciones de Comerciantes y Vecinos del Centro Histórico que preside Ángel Mussi, tiene una visión distinta a la de quienes se oponen a la línea 4. Considera que este proyecto es positivo porque traerá beneficios a largo plazo.
Desde su punto de vista si el Metrobús transporta 50 mil pasajeros diarios al Centro Histórico, “vendrá más gente, habrá mayor consumo y esto redundará en más empleos”.
Pese a que este propietario de tiendas de ropa y plazas comerciales apoya la construcción de la línea 4, asegura que sería mejor que en lugar de que el Metrobús sea bidireccional debería transitar por una calle de ida y por otra de vuelta. De esa manera, dice, habría un carril para el tránsito vehicular y otro para las operaciones de carga y descarga. Sin embargo, el director de Metrobús asegura que la bidireccionalidad significa menos costos y mayor facilidad operativa.
Para que el reordenamiento funcione, indica Mussi, deben desalojarse a los ambulantes de calles como Miguel Alemán, República de Venezuela y Mixcalco. Pero no se les puede correr sin más. Es necesario, afirma, reubicarlos y que se les otorgue un espacio digno donde puedan vender sus productos.
Cualquier obra que se realice, indica, deberá estar terminada antes de septiembre, puesto que en ese mes comienza la temporada alta. “De lo contrario, nos matan”.
Y aclara: “Hay una realidad en los negocios, y es cierto que si una obra dura más tiempo la gente debe sufragar mayores gastos. Los negocios pequeños van a ser los más afectados; sería una mentira no decirlo, pero de ahí se agarran para decir que esto no va a funcionar”.
El también integrante del Consejo Ciudadano de Seguridad dice que los comerciantes inconformes deberían sentarse a negociar con el gobierno. “Los de Cuamatzin, por ejemplo, venden cubetas y jarcería; que el gobierno les consuma ese tipo de mercancía mientras duran las obras. Alternativas existen, pero hay que acercarse con propuestas”.
Según Mussi, el problema es que “ha sido tanta la contención, el rechazo de la gente, que lo que han provocado es que el gobierno les diga ‘ahí te va con todo para que ahora no me digas que no’, pero si negocian podría resolverse el problema”.








