Lo reseñó bien y muy a tiempo Felipe Cobián, en su columna ‘Partidero’ de la semana pasada (Proceso Jalisco 345). El controvertido líder moral de la sección 47 del SNTE, Juan Alcalá Espitia, prepara su retorno a la lisa política. Lo hará de manera ruidosa, como son estos eventos. Aunque lo planeado no siempre ocurre al gusto. La fecha para este sonado retorno sería este viernes 24 de junio (el mero día de San Juan), mediante un comelitón de época, aprovechando el cumpleaños del personaje. Mas el evento fue suspendido.
No habrá banquete ruidoso, como marco a su relanzamiento a la arena política. Iba a servirse en las instalaciones de la exhacienda La Providencia. Calculaban rebasar la cifra de los dos mil, el doble de lo que le dio a conocer a Felipe Cobián su fuente informativa. Pero en la semana que corre lo cancelaron. O lo posponen o buscarán otro formato de reaparición. Es alternativa que se deduce de los avatares que mediaron para su suspensión.
Muchos llaman a Juan Alcalá líder moral del magisterio jalisciense, por ser asignación de uso frecuente para los dirigentes que poseen ascendiente sobre su grupo político y lo ejercen desde la sombra. Es atribución inercial. Normalmente el enjuague de influencias se realiza tras bambalinas por aquello de cuidar las formas. El maestro Alcalá mantiene poderosa influencia en el gremio, a pesar de algunos episodios suyos desafortunados que le complican su historial. Sus enemigos los usan para restriego peyorativo, que es práctica común entre nuestro bestiario político.
Sería largo ponerse a reseñar este historial de altibajos políticos, que son muchos, pues es extensa su participación en la lid magisterial. La nota más dura es su implicación en una detención por portación de armas, que le valió haber estado preso. Es conocido también un proceso de recuperación por consumo de enervantes. Gente que le conoce bien afirma que se ha recuperado de tal afección. Ha tomado pues un segundo aire y está con el pie en el estribo para internarse en el proceloso mar de la política, para lo que tiene tamaños. Precisamente por tenerlos, enfrenta rivales de peso completo. Una de ellas es Elba Ester Gordillo, que no necesita presentación. Desavenencias con esta señora movieron a su equipo a cancelar la gran comilona, planeada para su retorno abierto a la vida política.
Corre la especie de que el propio Alcalá o sus operadores presionaron a directores y a gente con mando en el área educativa estatal, para asistir al banquete de marras. Felipe Plascencia, director de la benemérita Escuela Normal de Jalisco, se quejó de la invitación fortuita. Esta queja o algotro tipo de pitazo, agitó las aguas. La Gordillo se vino como de rayo. Reunió la plana mayor de la sección 47 y tiró línea. La sesión fue agitada. Ocurrió el sábado 11 de junio en las instalaciones de la sección. Como era asunto controversial, Guadalupe Madera Godoy, secretario general, convocó a su comité en pleno y a los exsecretarios, que fungen como una especie de comité de vigilancia.
Fueron convocados todos los exsecretarios. Pero algunos no acudieron. El doctor Vicente Álvarez Márquez, Francisco Díaz Rivera, Daviel Trujillo, quien funge como director general de educación municipal en el ayuntamiento tapatío, y el propio Juan Alcalá. Es de presumirse que no acudieron por su lealtad al proyecto de Alcalá. En cambio se vieron ahí, puntuales y modositos, Ulises García González, Jorge Hernández Castillón, Gustavo García Villa, Francisco Noroña Valdés, Arnoldo Rubio Contreras y José García Mora. El asunto espinoso era lo del banquete. La Gordillo fue contundente. Dio consigna. Ningún miembro prominente de la sección debía asistir. Dijo más. Después de aclarar que ‘Juan es mi amigo’, que ‘ha sido mi amigo’, soltó graves descalificaciones en su contra. Dijo que su encarcelamiento manchó a la sección y que ésta tiene que deslindarse de él. Que si no lo han entendido antes, ya es momento de marcar la separación.
Unos dicen que la Gordillo apabulló a los defenestrables. Otros, que los fieles de Alcalá defendieron bizarramente su libre derecho. Memo Ortega y Sergio Guevara adujeron con claridad que se trata del festejo del cumpleaños de un amigo y que nadie puede coartarlo. La señora Gordillo es ave de tempestades. Después de la enjundiosa intervención del sonorense Tinoco Mangas, hábil retórico, que defendió la libertad de los agremiados a decidir por sí mismos sus actos personalísimos, la señora sintió que podía revertírsele la rebeldía y cortó por lo sano. En política, dijo, no se vale la ingenuidad. Mucho menos la inocencia. Está claro el sentido político de tales actos. Soltó consigna de dejar a Alcalá solo en su pretensión de controlar la sección 47 y volverla a su línea política tradicional.
Tras los baños de pureza y los reclamos de unidad magisterial expresados por la Gordillo, hasta el menos perspicaz capta su necesidad compulsiva de que el gremio magisterial jalisciense siga coludiéndose en tareas electorales, según dicten las ventoleras que ella arregla. Servir al PAN, al PRI o al artificioso PANAL, según le vaya conviniendo a ella y a quienes ella sirve, o con quienes ella pacta. Tendrá dispuestas las huestes, si compacta sus filas. Es la razón por la que ordenó integrar a Evelia Sandoval, mujer de sus enteras confianzas, al comité actual. El hecho se toma ya como su destape para convertirla en la próxima secretaria general de la sección. Luego dio, hablando de bulto, su espaldarazo a José García Mora, como nuevo líder moral.
La sección 47 es un conglomerado magisterial importante. Reúne a 37 mil profesores en activo y su nómina de jubilados alcanza los diez mil. La sección 16 no está en este enjuague, pero le sigue en todo la comparsa a la sección 47. Engloba a unos 44 mil profesores en activo y su nómina de jubilados llega a los catorce mil. Se trata entonces de un universo de más de cien mil mentores, disciplinados, conocedores del sórdido mundo de la grilla. ¿Le seguirán el juego a la Gordillo, tal cual lo plantea, aunque les empuje esto cada vez más al desfiladero? ¿Renunciarán sus cabecillas magisteriales y habilidosos políticos a las extensas alianzas que habían hecho antes en el viejo PRI, mediante las que obtenían pingües logros electoreros y burocráticos? Hagan su apuesta, señores. Un gremio poderoso sopesará conveniencias contra lealtades. Pronto oiremos hablar de definiciones y deslindes y se pondrá sabroso el caldo. l








