Nuevo tianguis de lectura en Reforma

Hace un año, en junio de 2010, en Cuautepec Barrio Bajo, delegación Gustavo A Madero, el escritor Paco Ignacio Taibo II visitó un terreno baldío tan peligroso que casi nadie se atrevía a pasar. Los vecinos lograron que la delegación construyera un pequeño local en el sitio, que pronto se convirtió en gimnasio boxístico y comedor comunitario.

Taibo II contó anécdotas, habló de su obra, reseñó pasajes históricos que entusiasmaron a las familias congregadas en el lugar, donde la Brigada para Leer en Libertad se instaló con libros que se regalaron luego de ser presentados por sus autores. Los colonos consiguieron gestionar una ampliación del local, donde ahora la brigada donó una biblioteca que integró a su vez con donaciones.
Semanas después, los habitantes de Cuautepec Barrio Alto pidieron su biblioteca que, luego de un proceso semejante, instalaron meses más tarde.
Desde enero de 2010, la brigada ha recorrido barrios y comunidades marginadas del Distrito Federal y su zona metropolitana, instalando en ellas o en lugares de alta concentración de personas 32 tianguis callejeros y articulando trabajos comunitarios existentes con sus programas de lectura.
El proyecto, surgido en torno a Paco Ignacio y Paloma Saiz Tejero, ha agrupado a intelectuales e historiadores, entre quienes han figurado los fallecidos Carlos Montemayor y Carlos Monsiváis, los que además de haber donado sus obras para que sean editadas y regaladas. Los brigadistas participaron en los tianguis presentando sus libros o dictando conferencias.

Libros y más libros

Desde su creación, Para Leer en Libertad ha publicado 32 títulos de diferentes tirajes para su distribución gratuita, de autores como el propio Taibo II, Fritz Glockner y Armando Bartra.
Desde el sábado 11 y hasta el domingo 19, en el Paseo de la Reforma se instalaron casas editoras comerciales, libreros de viejo y vendedores de saldos de las editoriales, convocados por la brigada en los jardines que van de Niza a Insurgentes para ofrecer textos a precios módicos.
En entrevista con Proceso, Marina Taibo Saiz, una de las organizadoras del proyecto, explica que la idea surgió luego de que su madre dejó la coordinación de Fomento a la Lectura en la Secretaría de Cultura del Distrito Federal, debido al conflicto que pospuso la Feria Internacional del Libro en el Zócalo en octubre de 2009 por al plantón del Sindicato Mexicano de Electricistas.
Para financiar los libros y realizar los tianguis, la brigada comparte el crédito con instituciones públicas. La asociación aporta escritores, obras y la convocatoria al tianguis, mientras que las instituciones ponen un espacio público, los permisos, y una contribución para que se edite, de acuerdo con sus posibilidades económicas, un título que se regalará durante la realización. La cantidad de libros publicados es la misma que la de tianguis realizados.
Además de los patrocinadores, la Fundación Rosa Luxemburgo germana está aportado financiamiento, pues tiene por objeto impulsar la formación política en zonas pobres.

Lectores-autores

El martes 14, Fritz Glockner habló sobre la impunidad característica del sistema político mexicano como una de las causas que dieron origen a la descomposición nacional de hoy, al presentar su libro 10 de junio, cuyo tema es el “halconazo” producido hace 30 años. Por su parte, la violinista Carmen de María ejecutó un programa que fue de Vivaldi a Pink Floyd, en plena hora pico, pues grupos musicales de distintos géneros convergen en cada tianguis. A las 19 horas Alejandro Sánchez presentó Las mieles del poder, de editorial Debate.
En abril la brigada realizó un tianguis en Azcapotzalco, donde lanzó la convocatoria para el concurso de narrativa “Ciencia Ficción y Fantasía. Todo puede cambiar”. La idea, de acuerdo con Marina Taibo, fue abrir un espacio sobre el México que no es, el que puede ser y el que nunca será. Se recibieron más de 40 relatos, de los cuales el jurado, integrado por Taibo II, Irving Roffe y Bernardo Fernández, seleccionó tres, obra de Enrique González Cuevas, Víctor Flores Zertuche y Arlet Guzmán Ortiz.
Paralelamente, Mauricio José Schwarz, Gerardo Horacio Porcayo, José Luis Zárate y la española Elia Barceló cedieron sus derechos de autor para publicar la Antología de ciencia ficción y fantasía. Y si todo cambiara…, que empezó a regalarse ahí mismo.
En una serie de tendederos, situados entre carpa y carpa, se cuelgan poemas con la inscripción: “Tómalo, es gratis”.
De igual manera que el programa Lectura en el Metro, el de Para Leer en Libertad coloca los libros que produce en transportes foráneos de la empresa ADO, donde los viajeros pueden tomar un ejemplar y leerlo en su trayecto. En mayo uno de los tianguis se instaló en la estación del oriente, Tapo.
La idea es extenderse a otras zonas del país, comentó MarinaTaibo Saiz. Es el caso de Ciudad Juárez, donde gracias al trabajo comunitario se proyectó una biblioteca que fue bautizada con el nombre de Marisela Escobedo, “una mujer y una luchadora ciudadana ejemplar”.
“Promover la lectura –dijo– es el único camino para generar mejores ciudadanos.” l